Archivo de septiembre de 2011

RIESGO CARDIOVASCULAR: Recomendaciones

Lunes, 5 de septiembre de 2011

Como conclusión del Seminario “ESTILO DIRECTIVO Y RIESGO CARDIOVASCULAR, VS. EXCELENCIA DIRECTIVA” que, presidido por el Dr. D. Fernando ECHEVARNE y dirigido por el Dr. D. Victor OLIVERAS, organizó la Comisión de Desarrollo Corporativo de AED – Asociación Española de Directivos, el Comité Organizador pidió al equipo de ponentes la elaboración de unas RECOMENDACIONES a proponer a todo el mundo directivo y que os ofrecemos y sugerimos que déis a conocer.

  1. Fomentar la realización de estudios que permitan averiguar si los Directivos de nuestro país tienen o no una elevada propensión al Riesgo Cardiovascular.
  2. Priorizar en dichos estudios, la investigación de la posible influencia de los “aspectos psicosociales” en el Riesgo Cardiovascular de los directivos.
  3. Promover la Prevención Cardiovascular en el “mundo de los negocios”, con Programas específicos para Directivos.
  4. Desarrollar Procesos de Coaching orientados a potenciar la Capacidad de Liderazgo de nuestros Directivos, estimulando la Asertividad y la Cultura de la Prevención como rasgos característicos de los Estilos Directivos orientados a la búsqueda de la “Excelencia”.
  5. Impulsar el valor de la Asertividad con el objeto de aumentar los niveles de Responsabiulidad Social en nuestro tejido empresarial y económico: progresar en Sostenibilidad, Conciliación entre los aspectos Personal, Profesional, Familiar y Social de nuestra vida, Salus Laboral y Prevención de Riesgos, Competitividad y Cohesión Social, Credibilidad y Ética, Respeto al Medio Ambiente…, dependen de ello.

Como consecuencia de ello la Psicóloga ponente Dña. María Gloria GARCÍA-CANTA ha desarrollado e implementado en FACTOR PLACEMENT un PROCESO DE COACHING específico, orientado a la PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DEL ESTRÉS.

Más información…

¿Qué mundo les voy a dejar a mis hijos? Artículo de Leopoldo Abadía, estimado colaborador de AED.

Jueves, 1 de septiembre de 2011

Nos ha parecido interesante reflejar este artículo tan original -como es habitual en el- de Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933). Economista, profesor y escritor. Conocido por su original análisis de la crisis económica actual. Autor de “La crisis Ninja”. Buen amigo y colaborador de AED.

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos.
Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”.
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?”
Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: ”¿y a mí, qué me importa?”
Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.
Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

 1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

 Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.
¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

 Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía. Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depresión y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama “buena gente”.  Porque si son buena gente harán un mundo bueno.  Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:

Que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos. . . .
En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho “qué hijos íbamos a dejar a este mundo”.  A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar.

Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas. Pero lo fundamental es lo otro: los padres.

Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.

Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

Leopoldo Abadía.

P. D .
•  No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
•  Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
•  Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.